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domingo, 27 de agosto de 2023

Segunda serie. Tomo III. Cantos históricos.

Segunda serie. 

Tomo III. 

Cantos históricos. 

1878.

Al Sr. D. Antonio de Trueba y la Quintana.

Mi querido amigo y respetable compañero: A ninguna de mis modestísimas obras he dispensado hasta hoy la cariñosa solicitud que a este pequeño volumen; predilección que se explicará V. perfectamente al saber que se trata de los Cantos Históricos de nuestra querida tierra, a cuya propaganda y más perfecto conocimiento he querido contribuir también en la escasa medida de mis fuerzas.

Al formar el plan de este humilde trabajo y antes aun de iniciarlo, hice el propósito de dedicárselo a V. como débil testimonio de afectuosa consideración al amigo, de admiración y de respeto al incansable cronista de Vizcaya, al popular cantor vascongado, y al distinguido narrador y poeta español, gloria de nuestro suelo y honra de su patria; y hoy que lo veo terminado, estampo con el mayor gusto al frente de estas páginas y junto a mi humildísimo nombre el de V., tan conocido como justamente respetado en el mundo de las letras.

Pobre, como mío, es el recuerdo que le ofrezco; confío, sin embargo, en que lo aceptará con su acostumbrada benevolencia y lo juzgará con su proverbial bondad.

Soy siempre de V. con la más distinguida consideración, afectísimo amigo

Q. B. S. M. 

José Manterola.

San Sebastián 13 de junio de 1878. 

Prólogo.

El estudio de los Cantos Históricos de los bascos es el objeto del presente volumen.

A su importancia histórica reúnen estas composiciones un gran valor filológico, pues muestran el sello originalísimo de la literatura especial de que forman parte, y contribuyen a la vez de una manera notable a dar a conocer el genio característico de esta antiquísima raza euskara, admirada del mundo por su heroísmo y su fiero amor a su independencia y su libertad, pero poco apreciada todavía en sus manifestaciones literarias, en las producciones de su inteligencia o de su fantasía.

Dos únicos monumentos de esta índole, de verdadero carácter histórico, conserva en el día la lengua euskara: el Canto de Lelo, o de los Cántabros, y el denominado de Altabiscar.

Aquel recuerda la guerra cantábrica; éste la derrota del ejército de Carlo-Magno en Roncesvalles.

El primero, cuya antigüedad se hace remontar al siglo de Augusto, es una relación sobria y austera de las luchas de Roma con los Cántabros, de las que nos muestra interesantes detalles; el segundo constituye un rudo y varonil canto que describe con gran verdad y colorido, cual pudiera hacerlo un testigo presencial, la catástrofe y las horribles angustias de las huestes francas, sorprendidas por los Bascos en los angostos desfiladeros de Altabiscar y de Ibañeta, de regreso a su país después de la fracasada intentona de Carlo-Magno de extender su ya vasto imperio por este lado de los Pirineos.

Ambas composiciones ofrecen, pues, una verdadera importancia histórica, por los grandes hechos a que se refieren, y aparte de ella muestran no menor valor, bajo el aspecto meramente literario, por su sabor verdaderamente primitivo, y por el carácter de originalidad que se observa en todas sus partes y detalles.

Del Canto de Lelo, al que la crítica literaria ha concedido un preferente lugar, y del que se han ocupado numerosos literatos nacionales y extranjeros desde que a principios de este siglo lo dio a conocer al mundo científico el sabio prusiano Guillermo de Humboldt (Wilhelm), ofrezco no solamente el texto original escrupulosamente copiado de la antigua Crónica de Íñiguez de Ibargüen, el rebuscador de este canto, sí que también el mismo texto aclarado por los diversos comentaristas e ilustrado con abundantes notas filológicas y gramaticales; una traducción completamente literal en prosa castellana, otra versión poética hecha ya con alguna libertad por el distinguido cronista del Señorío de Vizcaya, D. Antonio de Trueba, y extensos apuntes críticos en los que se indica brevemente la historia de esta composición, se analizan detenidamente su fondo y su forma, se exponen las principales opiniones emitidas por los literatos de más nota que se han ocupado en su estudio, y se refutan aquellas ideas expuestas, que en mi humilde sentir, son absurdas o poco verosímiles. Análogo trabajo he practicado sobre el magnífico y memorable Canto de Altabiscar, cuyo texto original en vascuence bajo-navarro ofrezco íntegro al lector, acompañado de una versión literal castellana, e ilustrado con numerosas notas y observaciones, y extensos apuntes críticos. A este canto sigue además una excelente traducción libre en verso castellano.

A estos dos documentos, únicos en su género y de su importancia que conserva la literatura euskara, siguen una breve noticia histórica de la famosa batalla de Beotivar, el exiguo fragmento que nos ha llegado del canto conmemorativo del triunfo obtenido en dicho punto por las fuerzas guipuzcoanas sobre las francesas y navarras el 19 de septiembre de 1321, y por último, el himno al Árbol de Guernica del famoso bardo guipuzcoano D. José María de Iparraguirre, que por su asunto y su significación se ha elevado en nuestros días a la categoría de un verdadero canto histórico-popular entre los Bascos.

Este último canto, así como los de Lelo y Altabiscar, va acompañado de una traducción literal castellana, ilustrado con diversas notas y observaciones, y precedido de un ligero juicio en que se traza a grandes rasgos su historia y se expone su significación.

Tales son los trabajos, objeto de estudio del presente volumen.

El laborioso escritor francés M. Michel incluye también en su excelente obra Le Pays Basque entre los cantos históricos de los Euskaldunas, unos versos en elogio de Domenjon González de Andia, célebre guipuzcoano de fines del siglo XV, (1) un canto anónimo en dialecto bajo-navarro, de los últimos años del siglo pasado, dedicado al Vizconde de Belsunce, (2) otro de la misma fecha en honor del Conde d' Estaing, escrito en vascuence labortano, (3) y aun alguno más, pero ninguna de estas composiciones reúne ni con mucho la importancia histórica y el valor literario de los Cantos de Lelo ni de Altabiscar, ni ha alcanzado tampoco la popularidad que el himno al Árbol de Guernica, por cuya razón he creído poder omitir su reproducción en este volumen.  

He puesto cuanto estaba de mi parte para que este estudio salga lo más completo posible, y será grande mi satisfacción si he conseguido aclarar con mi humilde esfuerzo cualquiera punto dudoso, o añadir un solo nuevo dato, de alguna importancia, a los ya conocidos sobre los Cantos Históricos de esta querida tierra vascongada, objeto del presente volumen. 

José Manterola. 


San Sebastián 1.° de junio de 1878. 


(1) Tan sólo se conserva de ellos la siguiente cuarteta:

"Sagarra eder, guezatea,

Guerriyan ere espatea,

Domenjon de Andia,

Guipuzcoaco erreguiá."

Domenjon de Andia, "el rey de Guipúzcoa", como se le apellida en este cantar, es uno de los personajes que más descuellan entre los que han intervenido en la dirección del régimen autonómico de Guipúzcoa, habiéndole cabido también una parte importantísima en el apaciguamiento de los Bandos Oñacino y Gamboino, (1457) en el Convenio de recíprocas indemnizaciones entre Inglaterra y Guipúzcoa celebrado el año 1474, y en el Tratado de Comercio estipulado por ambas partes contratantes en 1482. 

(2) Consta este canto, que puede verse en la citada obra de Michel, páginas 244 a 247, de 10 estrofas de a siete versos, con rima perfecta.

He aquí, por vía de muestra, dos de sus principales estrofas:

8.a

"Belzunceren izena,

Eta haren aomena

Urrunda hedatcen:

Erregueren gortetan,

Iri eta campañetan,

Norc ez du entzuten

Belsuncez mintzatzen?

9.a

Zuhaurren herritarrec,

Bai eta Laphurtarrec,

Goraki diote: 

"Euskualdunen lilia, 

Eta ohoragailla,

Zu zira, Belsunce.

Luzaz bici zaite."

Traducción. El nombre de Belsunce y su fama se extienden por do quiera. ¿Quién no oye hablar de Belsunce, ya en la Corte del Rey, ya en los pueblos, ya en los campos?

Tus propios conciudadanos, así como también los labortanos dicen en alta voz: "Tú eres, ¡oh Belsunce!, la flor y el orgullo de los Bascos. Que Dios te guarde largos años."

(3) Es una imitación del canto en elogio del Vizconde de Belsunce, hecha por D. J. Larregui, rector de Basussari, villa del Cantón de Bayona, y que consta de quince estrofas de a cuatro versos, consonantados por parejas.

He aquí para que el lector se forme una ligera idea de esta composición, que puede verse íntegra en la citada obra de Michel, pág. 248 a 252, las siguientes estrofas:

"Zuc gherla ghizonetan ¡oh d' Estaing noblea!

Daramazu, segur da, zuzenki lorea;

Ethorkiz zare jausten puruenetaric

Francian diren etche zaharrenetaric.


Maiz zure arbasoac dire seiñalatu,

Franciaco khoroa dute sustengatu,

Cembat ere odolac baitzaitu goratzen,

Zure bihotzac zaitu hobeki bistatzen."


Traducción. Sobre todos los guerreros, ¡oh noble señor d' Estaing!, has alcanzado la palma en buena ley. Por tu origen desciendes de lo más puro, de una de las más antiguas casas de Francia.

En muchas ocasiones se han distinguido tus antepasados: ellos han sido sostén de la Corona de Francia.

Pero aún más que tu rango te elevan tu valor y tus propios merecimientos.

Canto de Lelo

Canto de Altabiscar

sábado, 2 de septiembre de 2023

I. Coplas de pastores. Artzai koplak

I.

Artzai koplak.

Melibeo. - Títiro.


MEL.

Títiro, zu or zaude,

Faza ederrean,

Luze luze etziñik (1)

Pago itzalean; (2)

Chirola jo ta kanta,

Or zaude zalanzan,

Amarilis maitea

Noiz etorriko dan;

Gu berriz emen goaz

Erritik igesi,

Echea eta lurrak

An ditugu utzi;

Gu negarrez gabiltza,

Zuk, orche jarririk,

Ez dezu Amarilis

Alabatu baizik.

TIT. 

Melibeo bizi naiz

Deskansu onetan (3)

Zeren bizi modu au (4)

Jainkoak (5) dit eman;

Oni zor diot emen

Chirola jotzea,

Eta nere idiak

Landan bazkatzea.

Bein baño geiagotan

Onen aldareak (6)

Ikusiko dituzte

Nere arkumeak.

MEL. 

Ez dizut nik, Títiro,

Enbidirik artzen,

Baña esango dizut

Zerk nauen arritzen;

Da zu or ikusteak

Deskansu orretan (7)

Penak diradenean

Bazter guztietan.

Ona ni emen eriz

Ezin ibillirik,

Nola nuan auntz oiek

Aurrean arturik;

Ikusten dan bezala

Oietatikan bat 

Bultzaka ta bultzaka

Doi doia (8) daramat;

Gaisorrek or (9) su arri

Gogorren gañean

Bi ume egin dizkit

Urritzen artean.

Badakizu iraungo

Badu artaldeak,

Esperantza guztia

Dirala umeak.

Zori gaizto au, (10) narra

Izan ez banintzan,

Aditzera emandit

Zeruak askotan,

Ain lazter artelaza

Chimistakin joaz,

Ain laster beltzurrari

Kanta-arazoaz.

Baña orain, Títiro,

Zorionekoa,

Esan zadazu zein dan

Zure Jaungoikoa.

TIT. 

Bildotsak eramaten

Ditugun erria (11)

Uste nuen nar onek

Zala ain andia,

Non izan zitekean

Zanik andiena,

Nola dan gaur Erroma

Deitzen diotena;

Baña ikusi nuen

Au aren aldean

Dala ardia dana

Bildotchen artean,

Edo chakurkumeak

Jaio diranean,

Ama oi dan bezala

Oien saietsean.

MEL. 

Baña galde beaizut,

Títiro, esazu,

Zerk Erroma alderontz (12)

Eraman zaitu zu?

TIT. 

Ni Erroma alderontz,

Arturik makilla,

Joan ninzan, Melibeo,

Libertade billa;

Baña libertadea

Nueneko izan,

Bizar-zuria eta

Buru solla nintzan.

Amarilis maitea

Nuen emaztea,

Bada orduko galdu

Nuen Galatea; (13)

Eta aitortu beat,

Amarilis gabe,

Ez nintzala izango

Gaur ni nere jabe; (14)

Zergatik Galatea

Nuen bitartean,

Beñere ez nuen nik

Ardit bat echean;

Eramana-gatika

Errira guria,

Gazta freskoa eta

Arkume lodia,

Beti biurtzen nintzan,

Bear dezu jakin,

Gauza asko saldu eta

Bi esku utsakin.

MEL. 

Arritua, Amarilis,

Nengoan ni, zeren

Beti Jaunari deika

Tristeturik zeunden;

Arritua norentzat

Sagarrak eldurik

Ote zeuden arbolan

Bildu gabetanik.

Orain konturatzen naiz

Zergatika zeuden,

Zergatika Títiro

Emen ez zegoen.

Títiro zuri deika

Zeuden iturriak,

Zuri deika piñuak,

Eta elorriak.

TIT. 

Zer nai zenduen bada

Emen egin nezan,

Nere libertadea

Ezin nuen izan (15)

Ez nuen nik ikusten

Emen Jaungoikorik

Deseatzen nuena

Emango ziranik.

Erroman, Melibeo,

Nuen nik arkitu

Galai gazte bat (16) zeñak

Ninduen aditu.

Onise oi diot nik

Eskaintzen illean

Arkume bat gizena

Bere aldarean;

Onechek esan ziran

Lenbizian niri,

Egin nion orduan

Otoitza berari,

Zoaz len bezalase

Idi uztartzera

Eta zure zezenak

Landan bazkatzera.

MEL. 

Orrela zartze ona, (17)

Títiro, daukazu,

Gelditu bazerade

Lur oien (18) jabe zu.

Arria eta iya

Ugari izanik,

Larre ederrik asko

Badezu oraindik.

Ez ditu erituko

Belar berrituak (19)

Artaldean dituzun

Ardi azunduak;

Ez ere kutsatuko

Kanpoko ardiak

Askotan iduki oi

Duten ezkabiak,

Orrela daukazu Títiro.

Bein eta berriz zera 

Zorionekoa

Emen artuko dezu (20)

Zuk aise freskoa

Iturri ta erreka

Oienchen artean,

Luze luze etziñik

Pago itzalean;

Auzoan zariketan

Dabiltzan erleak

Goizetik arratsera

Chupatzen loreak,

Ekarriko dizute

Burrunbaz gogoa,

Títiro, egiteko,

Nai badezu, loa

Adituaz kantari,

Lo jarri artean,

Unaia arkaitzetan

Ostoa biltzean

Eta usoak berriz

Urrunga egiñez

Eta usa tortolak

Pagoan negarrez.

TIT. 

Lenago ikusiko

Dirade oriñak

Bazkatzen dabilzala

Airean ariñak,

Eta lenago berriz

Igeri lurrean

Arraiak, itsasoa

Utzi ondorean,

Ikusiko dan baño

Nere memoria

Astutzen galai gazte

Aren arpegia. (21)

MEL. 

Bitartean, Títiro,

Gu emenchen goaz,

Nora ez dakigula,

Gure auntzak joaz. (22)

Batzuek artu degu

Egoa aldera,

Eta beste batzuek

Berriz ifarrera,

Esperantzarik gabe

Sekula guztian (23)

Lenbezala arkitzeko.

Gu geren errian, 

Abereak bazkatzen,

Itaitzen garia,

Errikako egiten

Gazta ta guria.

Gaur soldadu gogorrak,

Kupidarik gabe,

Dira gure chaola

Eta landen jabe.

Orran zer diran gerrak

Elkarren artean,

Orra zer dan gizona 

Pakea galtzean.

Zoaz orain, Títiro

Gari ereitera,

Sagarrak chertatu ta

Matsak podatzera.

Guazen, guazen, aurrera

Auntz erdi berriak, (24)

Len zori onekoak,

Gaur kupigarriak,

Ez zaituztet geiago

Erriko aitzetan

Saltoka ikusiko

Nere egunetan,

Ez naiz berriz egongo

Zuen zai kantatzen,

Ikusiaz maite ok

Charpola bazkatzen.

Tit.

Melibeo nerekin

Gaurko arratsean

Deskantsatuko zera

Belarren gañean, (25)

Baditut sagar umo,

Gaztaña gozoak,

Gazta eta guria

Gaur egindakoak;

Begira chaoletan

Agertzen da kea,

Mendiak egiten du

Itzala luzea. (26)


I.

Coplas de pastores.

Koplak artzai.

Melibeo. - Títiro, tú estás ahí, con gran majestad, 

Títiro, zu zaude or, faza ederrean, 

echado tan largo como eres a la sombra del (de un) haya; 

etziñik luze luze itzalean pago;

cantando y tocando el caramillo estás ahí a la espera, 

kanta ta jo chirola zaude or zalanzan, 

cuando vendrá tu amada Amarilis; en cambio nosotros 

noiz etorriko dan maitea Amarilis; berriz gu 

vamos aquí huyendo del pueblo, (y) hemos dejado allí 

goaz emen igesi erritik, ditugu utzi an 

Nosotros andamos llorando, tú, 

echea eta lurrak. Gu gabiltza negarrez, zuk, 

puesto ahí (tendido a la sombra) no tienes otra cosa (que 

jarririk orche, ez dezu baizik

hacer) que alabar a (tu) Amarilis.

alabatu Amarilis.

Títiro. - Melibeo, vivo en este sosiego, porque 

Melibeo, bizi naiz deskansu onetan, zeren 

Dios me ha concedido este modo de vivir; a éste debo 

Jainkoak dit eman bizimodu au; oni zor diot 

el estar aquí tocando el silbo y que mis bueyes pasten 

emen jotzea chirola eta nere idiak bazkatzea 

(libremente) por los campos. Más de una vez mis corderos

landan. Bein baño geiagotan nere arkumeak

verán los altares de este (dios). 

ikusiko dituzte aldareak onen.

Melibeo. - No te tengo yo envidia, Títiro, pero te 

Ez dizut nik enbidirik, Títiro, baña dizut 

diré qué es lo que más me admira; es el verte ahí con tal 

esango zerk nauen arritzen; da ikustea zu or deskantsu

sosiego cuando hay penas en todos lados. Aquí 

orretan diradenean penak bazter guztietan. Emen 

me tienes a mí sin poder andar de enfermo, cómo voy 

ni ona ezin ibillirik eriz, nola noan

tomando delante (de mí) esas cabras; como se ve 

arturik aurrean oiek auntz; ikusten dan bezala 

una de ellas conduzco a duras penas a fuerza de empujones; 

bat oietatikan daramat doi doia bultzaka ta bultzaka: 

esa infeliz me ha hecho dos crías ahí entre los avellanos 

gaiso orrek dizkit egin bi ume or artean urritzen

sobre el duro pedernal. Si ha de durar el rebaño, ya sabes

gañean gogorren su-arri. Badu iraungo artaldeak, badakizu

que las crías son (constituyen) toda la esperanza. Si no

umeak dirala guztia esperantza. Ez

hubiera sido (un) tonto, el cielo me ha dado a entender

banintzan izan narra, zeruak emandit aditzera

muchas veces esta desdicha, tan pronto hiriendo con el 

askotan au zorigaizto, ain laster joaz chimistakin

rayo la dura encina, ya haciendo cantar (graznar) a la corneja.

laza arte, ain laster kanta-arazoaz beltzurrari.

Pero ahora, Títiro, dichoso, dime, quién es tu dios. 

Baña orain, Títiro, zorionekoa, esan zadazu, zein dan zure jaungoikoa.

Títiro. - Yo tonto de mí creía que el pueblo a donde 

Nar onek uste nuen erria ditugun(a) 

llevamos los corderos era tan grande como pudiera serlo 

eramaten bildotsak zala ain andia non zitekean izan

el mayor que existía, como es hoy la que llaman Roma; 

andiena danik, nola dan gaur diotena deitzen Erroma; 

pero vi que ésta de aquella al lado es lo que la oveja 

baña ikusi nuen au arren aldean dala ardia 

es entre los corderos, o como suele ser la madre cuando 

dana artean bildochen, edo bezala oi dan ama diranean

los perritos acaban de nacer, al lado de estos. 

chakurkumeak jaio, saietsean oien.

Melibeo. - Pero tengo que preguntarte, dime, Títiro, 

Baña beaizut galde, ezazu, Títiro,

¿qué te ha llevado hacia Roma?

¿zerk zaitu eraman Erroma alderontz?

Títiro. - Yo, Melibeo, tomando mi palo, fui 

Ni, Melibeo, arturik makilla, joan ninzan

hacia Roma, en busca de libertad; pero para cuando 

alderontz Erroma, billa libertade; baña nueneko 

la alcancé era de barba blanca y calvo. Tenía por 

izan nintzan bizar-zuria eta buru-solla. Nuen 

esposa a la querida Amarilis, pues para entonces perdí 

emaztea maitea Amarilis, bada orduko galdu nuen

a Galatea; y debo confesar, que sin Amarilis no hubiera 

Galatea; eta beat aitortu, Amarilis gabe ez nintzala 

sido yo hoy dueño de mí mismo (libre), porque mientras 

izango ni gaur jabe nere, zergatik bitartean 

tenía a Galatea nunca tenía yo un ochavo en casa, (pues)

nuen Galatea beñere ez nuen nik bat ardit echean, 

aunque llevaba al pueblo mantequilla, queso fresco, gordo eramanagatika errira guria, gazta frescoa, lodia 

cordero, siempre regresaba, has de saberlo, después de 

arkume, beti biurtzen nintzan, bear dezu jakin,

vender muchas cosas, con las dos manos vacías.

saldu asko gauza eta bi esku utsakin.

Melibeo. - Admirado estaba yo, Amarilis, porque estabas 

Arritua nengoan ni, Amarilis, zeren zeunden 

siempre triste invocando a Dios; admirado para quien 

beti tristeturik deika Jaunari; arritua norentzat 

estarían en el árbol, sin ser recogidas, las manzanas ya 

ote zeuden arbolan, bildu gabetanik, zagarrak 

maduras. Ahora caigo en cuenta por qué estaban (así), 

eldurik. Orain naiz konturatzen zergatika zeuden,

porque Títiro no estaba aquí (estaba ausente). Llamándote, 

zergatika Títiro ez zegoen emen. Deika zuri, 

Títiro, estaban las fuentes, llamándote los pinos y los espinos.

Títiro, zeuden iturriak, deika zuri piñuak eta elorriak.

Títiro. - ¿Qué querías, pues, que hiciera aquí? No 

¿Zer nai zenduen, bada, nezan egin emen? Ezin 

podía alcanzar mi libertad. No veía yo aquí 

nuen izan nere libertadea. Ez nuen ikusten nik emen

dios que me diera lo que deseaba. En Roma, 

jaungoikorik emango ziranik nuena deseatzen. Erroman,

Melibeo, hallé yo un joven mancebo, el cual me 

Melibeo, arkitu nuen nik bat gazte galai, zeñak ninduen 

escuchó. A este suelo yo ofrecerle al (cada) mes un grueso 

aditu. Onise oi diot nik eskaintzen illean bat gizena 

cordero en su altar; este mismo me dijo el primero 

arkume bere aldarean; onechek niri esan ziran lenbizian 

cuando le dirigí mi súplica: "Vete como antes a uncir al 

nion orduan egin otoitza: "Zoaz len bezalase uztartzera 

yugo tus bueyes y a apacentar en el campo tus toros."

idi(ak) eta bazkatzera landan zure zezenak." 

Melibeo. - De ese modo tienes (logras), Títiro, una buena vejez, si has quedado tú dueño de esas tierras, (pues)

ona zartze, bazerade gelditu zu jabe lur oen, 

aunque abunden el guijarro y el junco, réstante todavía 

izanik ugari arria eta iya, badezu oraindik 

muchos pastos buenos. La hierba renovada no hará 

asko larre ederrik. Belar berrituak ez ditu 

enfermar a las ovejas preñadas que tienes en tu rebaño, 

erituko ardi azundu(ak) dituzun(ak) artaldian, 

ni les contagiará la sarna que muchas veces suelen tener 

ez ere kutsatuko ezkabiak askotan oi duten iduki 

las ovejas del campo (vecino). Una y otra vez eres feliz, 

ardi(ak) kampoko(ak). Bein eta berriz zera zorionekoa,

aquí disfrutarás tú del aire fresco, entre estas 

emen artuko dezu zuk aise freskoa, artean oienchen 

fuentes y riachuelos, tendido a la larga a la sombra del 

iturri ta erreka, etziñik luze luze itzal(ean) pago (aren);

haya; las abejas que andan desde la mañana a la noche, 

erle(ak) dabiltzan(ak) goizetik arratzera, 

libando las flores en los sauces vecinos, te convidarán, 

chupatzen loreak zariketan auzoan, ekarriko dizute 

Títiro, con su zumbido a dormir, si así te place, 

gogoa, Títiro, burrunbaz egiteko loa, nai badezu, 

escuchando cantar en tanto al boyerizo al recoger la hoja 

adituaz kantari artean unaia biltzean ostoa 

entre las peñas, a las palomas arrullándose, y a las tórtolas 

arkaitzetan, usoak urrunga egiñez, eta usa tortolak 

llorando sobre el haya.

negarrez pagoan.

Títiro. - Antes se verá a los ciervos que andan ligeros 

Lenago dirade ikusiko oriñak dabiltzala ariñak 

paciendo en el aire, y antes a los peces nadando 

bazkatzen airean, eta lenago (berriz) arraiak igeri

sobre la tierra, abandonando el mar, que se verá 

lurrean, utzi ondorean itsasoa, ikusiko dan baño 

a mi memoria olvidando el rostro (la fisonomía) de aquel joven mancebo.

nere memoria astutzen arpegia aren gazte galai.

Melibeo. - En tanto, Títiro, nosotros estimulando a 

Bitartean, Títiro, gu joaz

nuestras cabras, vamos aquí, sin saber a donde. 

gure auntzak, goaz emenchen ez dakigula nora. 

Los unos hemos tomado al Mediodía y otros a su vez 

Batzuek degu artu ego-aldera eta beste batzuek berriz 

hacia el Norte, sin esperanza de encontrarnos nunca 

ifarrera, esperantzarik gabe arkitzeko sekula 

jamás como antes en nuestro (nativo) pueblo, haciendo pacer 

guztian lenbezala gure errian, bazkatzen 

a los ganados, segando el trigo (y) preparando queso y 

abereak, itaitzen garia, egiten gazta ta 

mantequilla para el pueblo. Soldados implacables se han 

guria errirako. Soldadu gogorrak dira 

hecho hoy, sin miramiento dueños de nuestras cabañas y 

(egin) gaur kupidarik gabe jabe gure chaola eta 

nuestros campos. Hé ahí lo que son las guerras civiles, 

landen. Orra zer diran gerrak elkarren artean, 

hé ahí lo que es el hombre, perdida la paz. Vete ahora, 

orra zer dan gizona, galtzean pakea. Zoaz orain, 

Títiro, a sembrar trigo, a injertar los manzanos y a podar 

Títiro, ereitera gari(a), chertatu sagarrak ta podatzera 

las vides. Vamos, vamos (nosotros) adelante, cabritas 

matsak. Guazen, guazen (gu) aurrera, auntz erdi 

mías, antes felices, hoy dignas de compasión; no os

berriak, len zorionekoak, gaur kupigarriak; ez zaituztet

veré ya más en mis días triscando por las peñas del pueblo, 

ikusiko geiago nere egunetan saltoka aitzetan erriko, 

no estaré ya de nuevo cantando esperándoos, viéndoos, 

ez naiz egongo berriz kantatzen zai zuen, ikusiaz, 

queridas (mías) pacer el (oloroso) sérpol. 

maiteok bazkatzen cherpola.

Títiro. - Melibeo, esta noche descansarás

Melibeo, gaurko arratsean deskantsatuko zera 

conmigo sobre la hierba; tengo manzanas maduras, sabrosas

nerekin gañean belarren; baditut sagar umo, gozoak

castañas, queso y mantequilla hechos hoy; mira 

gaztaña, gazta eta guria egindakoak gaur; begira 

el humo que sale de las cabañas, el monte produce larga sombra.

ke(a) agertzen dan(a) chaoletan, mendiak egiten du luzea itzala.


(1) Luze luze etziñik, lit. largo largo tendido. Es muy común y muy expresiva en el bascuence esta repetición. Tendido tan largo como eres...

(2) Pago (haya) itzal-(sombra)-ean (a la)...

(3) Deskantzu onetan, lit. descanso o sosiego este en...

(4) Bizimodu au, lit. modo de vivir este...

(5) La voz Jainkoa se refiere aquí a Octavio César Augusto, a quien Virgilio estaba agradecido por haberle restituido las tierras que perdió (él, o lo que aun es más probable su padre), en el reparto hecho después de la batalla de Filipos.

(6) Onen aldareak, lit. este de los altares. Los corderos que se han de inmolar en los altares del dios (Octavio).

(7) Deskantsu orretan, lit. sosiego ese en, o en tal sosiego. 

(8) Nótese la fuerza y la expresión de estas repeticiones, doi doia, bultzaka ta bultzaka...

(9) Gaiso orrek, lit. desdichada esa ... Esa infeliz ha parido hace poco dos cabritillos sobre el duro pedernal y entre unos avellanos...

(10) Zori gaizto au... Si no hubiera sido tonto, a no estar obcecado, debía haber previsto esta (au) desdicha (zori-gaizto), que muchas veces me ha dado a entender (me ha anunciado) el Cielo, ya hiriendo con el rayo los robles, ya con los graznidos de la corneja.

Ambos sucesos eran mirados en aquel tiempo como augurio de desgracias y calamidades.

(11) "Yo, simple de mí, creía que el pueblo a donde conducimos nuestros corderos (la ciudad de Mantua), era tan grande como el mayor de los pueblos, tanto como lo es la misma Roma, pero vi que aquel (Mantua) es al lado de ésta, lo que la oveja comparada con los corderos, o lo que el cachorro que acaba de nacer con relación a su madre.”

(12) Erroma alderontz, lit. Roma lado hacia, o hacia Roma

(13) Las figuras de Amarilis, a la que el viejo Títiro supone amar todavía, y Galatea, de la que estuvo enamorado en otro tiempo, constituyen uno de los puntos oscuros de la égloga de Virgilio.

 "En fuerza de no poderse aceptar como reales tan extraños amores, en especial el primero, - dice D. Eugenio de Ochoa en sus Comentarios - los intérpretes han ideado una alegoría insostenible. Amarilis, dicen, simboliza a Roma, y Galatea a Mantua; pero aun así la oscuridad subsiste y subsistirá probablemente siempre la misma. Si en los tiempos de Donato y Servio era ya un misterio ese amor de un viejo canoso a una linda zagala, mal podríamos explicarlo hoy."

Esta, que realmente es una dificultad para los intérpretes, comentaristas y disectores de las obras del poeta de Mantua, no lo ha sido en modo alguno para el traductor guipuzcoano, quien atendiendo al destino de su trabajo, que forma parte de una colección de carácter verdaderamente popular, ha creído más sencillo y conveniente que entrar en explicaciones, presentar a Galatea y Amarilis como esposas del viejo Títiro, en primeras y segundas nupcias respectivamente.

"En fuerza de no poderse aceptar como reales tan extraños amores, en especial el primero, - dice D. Eugenio de Ochoa en sus Comentarios - los intérpretes han ideado una alegoría insostenible. Amarilis, dicen, simboliza a Roma, y Galatea a Mantua; pero aun así la oscuridad subsiste y subsistirá probablemente siempre la misma. Si en los tiempos de Donato y Servio era ya un misterio ese amor de un viejo canoso a una linda zagala, mal podríamos explicarlo hoy."

Esta, que realmente es una dificultad para los intérpretes, comentaristas y disectores de las obras del poeta de Mantua, no lo ha sido en modo alguno para el traductor guipuzcoano, quien atendiendo al destino de su trabajo, que forma parte de una colección de carácter verdaderamente popular, ha creído más sencillo y conveniente que entrar en explicaciones, presentar a Galatea y Amarilis como esposas del viejo Títiro, en primeras y segundas nupcias respectivamente.

(14) Nere jabe, sin Amarilis no hubiera sido yo hoy libre, dueño de mí mismo.

(15) Ezin nuen izan, lit, no podía tener, es decir, no podía alcanzar mi libertad...

(16) Galai (mozo, mancebo) gazte (joven) bat (uno).

(17) Zartze (vejez) ona (buena).

(18) Dueño de esas (oien) tierras (lur).

(19) Belar berrituak, lit. las hierbas renovadas. El original de Virgilio dice Pabula insueta, los pastos desusados o no acostumbrados; esto es, el cambio de pastos...

"No dañarán a las preñadas ovejas los desacostumbrados pastos ni se les pegará el contagio del vecino rebaño a las paridas."

(E. Ochoa.)

(20) Emen artuko dezu, lit. aquí tomarás... "Disfrutarás aquí tendido a la larga a la sombra de estas hayas, del puro y fresco aire, entre estas fuentes y riachuelos; las abejas que andan todo el día libando flores en los vecinos sauces, te convidarán, si así te place, al sueño con sus zumbidos, y en tanto, escucharás el canto del boyerizo que está recogiendo hojas en el bosque, el arrullo de las palomas, y el tierno llanto de las tórtolas en lo alto de las hayas.”

(21) Antes se verá a los ligeros ciervos pacer en los aires y a los peces nadar en los campos, abandonando el mar, que se me vea olvidar (borrar) de mi pecho la imagen de aquel joven mancebo. (Augusto.)

(22) Gure (nuestras) auntzak (cabras) joaz, pegando a nuestras cabras. Es decir, estimulando a andar a las cansadas cabras vamos...

(23) Sekula guztian, lit. por todos los siglos; es decir, nunca, jamás...

(24) Auntz erdi berriak. Cabras, en su mitad nuevas, esto es, cabras, una mitad nacidas poco há.

(25) Belarren gañean, sobre la hierba, en la verde enramada.

(26) Begira... Mira, el humo asoma por las cabañas y los mortes prolongan su sombra; es decir, la noche está va encima, pues el humo de las cabañas anuncia que se prepara en ellas la modesta cena y los montes van prolongando la sombra.

lunes, 21 de agosto de 2023

IV. Aita Meaqer-ec ardoari jarritaco itz neurtuac. Versos “al vino” por el P. Meagher.

IV. 

Aita Meager-ec ardoari jarritaco itz neurtuac. 

Versos “al vino” por el P. Meagher

(Dialecto guipuzcoano) 

El P. Domingo Meagher, y sus versos “al vino.” 

El padre Meagher, jesuita y acreditado teólogo, nació en la ciudad de San Sebastián el 17 de marzo de 1703, fue recibido en la Compañía de Jesús el 14 de octubre de 1717, y después de practicar con verdadera aplicación los estudios necesarios, hizo su profesión solemne en dicho instituto el año de 1736.

Fue Catedrático de Filosofía en el Colegio de Santiago de Galicia, y de Teología en los de Salamanca y Valladolid, y poeta nada vulgar, tanto en la lengua castellana como en la euskara, que cultivó con éxito.

He aquí los apuntes que facilita acerca de sus condiciones de inteligencia y sus dotes morales la obra “Vida de algunos claros varones guipuzcoanos de la Compañía de Jesús." (1: Tolosa: en la imprenta de Modesto Gorosabel y C.a Año 1870. Un tomo en 8.° de 450 páginas, publicado a expensas de varios bienhechores). 

"Tuvo ingenio sobresaliente y fantasía tan viva, que dedicado a muchas facultades, y moderando con parsimonia la exuberancia de la imaginación, se tiene por cierto que hubiera abrazado y dominado todos 

los ramos del saber, o los más, y aún abierto en las ciencias nuevos rumbos. Bastábale oír (Bastaba oírle) hablar de materias varias y entre sí no conexas, siempre con pensamientos nada comunes, para echar de ver su talento creador. Era de corazón noble, generoso y pío, de trato afable, y de una laboriosidad y celo incansable en todos los ministerios y servicios en bien de los prójimos. Así no es maravilla que en San Sebastián, donde después que dejó el magisterio vivió muchos años, fuese consultado como un oráculo, y buscado de todos para alivio de sus desgracias y sinsabores, y estimado y querido de la ciudad y provincia, como bienhechor universal. En el destierro de Italia padeció muchas incomodidades con resignación y paciencia, y tuva (tuvo) muy cristiana muerte el día 21 de septiembre de 1772. Falleció en una casa cerca de Florencia."

Entre las obras escritas por el P. Meagher, se cuentan varias composiciones poéticas de carácter religioso, unas burlescas sobre la historia de Fray Gerundio; algunos trabajos sobre los libros publicados en Francia contra los Jesuitas los años de 1760 y 1761; la Oración fúnebre de la Reina de España D.a María Bárbara de Portugal, pronunciada en esta ciudad, y varios memoriales y manifiestos sobre asuntos del siglo XVII. 

De sus composiciones en lengua euskara, sólo parece quedan dos; constituyendo una de ellas los famosos versos Al vino, elegidos para figurar en este tomo del Cancionero, que son un caluroso elogio del 

fruto debido al patriarca Noé, y que, en medio de su exageración, no carecen de ingenio y de gracia.

Del mismo poeta se cita la siguiente octava, que por su asunto parece corresponder a los versos Al vino, pero que difiere de ellos por su medida, octava que no deja de ser notable por lo fácil y airosa:

"Guizon bat ardo gabe

Dago erdi illa,

Marmar dabiltzac tripac

Ardoaren billa;

Baña edan ezquero

Ardoa chit ongui,

Guizonic chatarrenac

Baliyo ditu bi.” (1) 

(1) "El hombre sin vino está medio muerto; sus tripas murmuran pidiendo vino; pero en bebiendo una buena ración de este zumo, el varón más enclenque vale por dos." 


Sus versos Al vino, de carácter eminentemente popular, fueron puestos en música, indudablemente en su época, y sin que se sepa por quién, llegando a hacerse vulgares.

En el Apéndice de música que va al final de este tomo, hallarán los lectores dicha canción, de carácter muy apropiado a la poesía para que fue escrita.


Aita Meager-ec ardoari (1) jarritaco itz neurtuac. (2)


Ni naiz chit gauza gozoa

Eta pozquida osoa, (3) 

Beltza (4) naiz eta zuria, (5) 

Illuna (6) eta arguia, (7)

Indarra det ta garboa

Eta icena (8) det ardoa.


Noé guizon aditua (9) 

Cedorren (10) pensamentua

Izanzan gauza andia

Ipintcen (11) mastia, (12)

Zu zaitugu ardoaren autore

¡Oh zorioneco NOE!


Edari (13) maitagarria,

Tristearen alegria,

Dezu alaitcen (14) beguia, 

Quentcen (15) melanconia, (16)

Mutuba (17) ipinteen cantari,

Eta errena (18) dantzari.

Ausi, atera, ebaquia, (19) 

Llaga dala, edo zauria (20) 

Curatzeco belarra (21) 

Clareta edo nafarra, 

Moscatela edo malaga,

Edoceiñ (22) ardo ona bada.


Pasatcen du aste (23) osoa

Aitzurtcen (24) batec soroan

Necaturican (25) guztia

Dariola icerdia, (26)

Laster (27) legoque au galduric

Ezpalu jayean ardoric.


Jateco (28) ez bada gogoric (29) 

Eta eciñ eguin loric, (30) 

Eritasun oben (31) 

Edo beste edoceñen

Curatceco balsamoa,

Da mats onaren zumoa. 


Ardo gabe ez da funcioric

Ez mezaric eta ez eztaric,

Bada au faltatu ezquero

Ez da arquitzen guero

Baicic naigabeco (32) tristura,

Illuntasuna ta malura. (33) 


Galenoren medecinac

Ta farmacia guztiac

Du botiquic onena 

Ardoaren taberna

Todo lo sana, guztia,

Ardo ona daucan zaguia. (34) 


Barbero, medicu guztiac 

Erremedio aundiac

Dituzte besterentzat, (35) 

Baña bada berentzat

Erremedioric oberena (30) 

Ardo zarric dan onena.


Ardoa eranic neurriz (37) 

Beiñ illa (38) pizten (39) du berriz, 

Baña bada asitcen (40) 

Belaunac (41) limuritcen (42) 

Eta iraquiten (43) buruban, 

Ez da gauza onic orduan. 



TRADUCCIÓN CASTELLANA. 


Versos “Al vino” escritos por el P. Meagher. 


Soy cosa muy sabrosa; soy todo alegría; soy negro y soy blanco, soy claro y oscuro; tengo fuerza y presto nervio, y tengo por nombre vino.

Oh, sabio Noé! Fue grande tu pensamiento de plantar por vez primera las cepas que habían de ofrecer tan sabroso fruto. Tú eres, ¡oh dichoso Noé!, el autor del vino.

¡Oh, adorable bebida! Tú eres la alegría del afligido, tú animas sus ojos, y arrebatas sus pesares. Haces hablar al mudo y por ti baila el hombre 

peor humorado.

Para curar roturas, dislocaciones y cortadas (cortes), y para sanar las llagas y las heridas, no hay yerba como el buen vino, ya sea Claret (clarete) o Navarro, ya Moscatel o ya Málaga.

El pobre bracero pasa la semana entera, cavando la tierra, todo fatigado, y a costa de su sudor. ¿Qué seria de él, (pronto acabaría su vida, dice el 

original), si no tuviera el consuelo del vino el día festivo?

Cuando falta el apetito o no puede conciliarse el sueño, no hay bálsamo para aliviarse, tanto de estas como de cualquiera otra dolencia, como el zumo de la buena uva.

Sin vino no hay función, misa, ni fiesta; pues en faltando él, sólo se observan la tristeza, la contrariedad y el mal humor.

No hay receta en la Medicina, ni remedio en la Botica, que puedan igualarse al buen vino. Todo lo sana, todo, un pellejo de buen vino.

Todos los médicos y cirujanos poseen grandes remedios para los demás; pero para sí el mejor remedio lo hallan en el buen vino añejo.

El vino, bebido con medida y discreción, resucita hasta al muerto; (1) pero si a causa de él, empiezan a flaquear las piernas y a hervir la cabeza, entonces no puede esperarse cosa buena. 

(1) Excusado es decir que esta frase es una hipérbole del buen P. Meagher, en su afán de ponderar las virtudes del vino. 


NOTAS FILOLÓGICAS Y GRAMATICALES.


(1) Ardo, a, guip., vizc., arno, a, lab., bn., vino. - De esta misma palabra procede la voz sagardoa, que quiere decir lit. vino de manzana. - Ardoari, es un dativo del sing. 

(2) Itz-neurtuac. Voz comp. de las dos Itz, a, (palabra), y neurtua, (medido): equivaliendo por tanto a palabras medidas o versos. El adjetivo suele anteponerse también a veces, diciéndose indistintamente, 

especialmente en el dial lab., hitz-neurtuak o neurthizak.

(3) Oso, osoa, en los div. dial., entero.

(4) Beltz, beltza, belch, belcha, guip., baltz, baltza, vizc., beltz, beltza, lab., belz, belza, bn., negro.

(5) Zuri, zuria, guip., vizc., churi, churia, guip., lab., bn., blanco.

(6) Illun, illuna, guip., vizc., ilhun, lab., bn., oscuro, sombrío.

(7) Argui, arguia, guip., vizc., argi, argia, lab., bn., luz. Como adjetivo expresa el concepto de claro, luminoso.

(8) Izen, izena, en los div. dial., nombre.

(9) Aditua, en los div. dial., entendido, del verbo adi, tu, tzen, oír, escuchar, y también entender, comprender. El mismo origen reconocen las voces aditza, adimentua, entendimiento, inteligencia, adierazo, dar a entender o hacer entender: adigarri, aadigarri, digno de oírse o conocerse, notable; adibaki, advertir, observar; y adirakia, nota, señal o índice. 

(10) Cedorren o cerorren. Es el pronombre cerori, tú mismo, usado en trato cortés. 

(11) Ipiñi, ipintzen, guip., ifini, ifintzen, lab., ibeni, ibentzen, lab., ipiñi, ipinten, ibeni, ibentzen, vizc., poner, colocar.

(12) Masti, mastia, guip., mahatsti, mahatstia, lab., mah * xtei, a, bn., viña, (de mats-tegui.) (N. E. bebida de anís, mastika o mastica; yamas griego, yeia mas, brindis, salud)

(13) Edari, edaria, en los div. dial., bebida.

(14) Alaitu, alaitzen, alegrar, hermosear.

(15) Quen, quendu, quentzen, o ken, kendu, kentzen, en los div. dial., quitar.

(16) Esta voz está indudablemente tomada de la correspondiente castellana, teniendo como tiene la euskara las propias damorria, odolia, atsekabea, y otras equivalentes.

(17) Mutua, (aobozatua), mudo.

(18) Errena, (erre-ena), liter. el más quemado, del verbo erre, quemar, asar. Tomado aquí en el concepto de “el hombre de peor humor.”

(19) Ausi, ausia, (del verbo ausi o autsi, austen, guip., vizc., hautsi, hausten, lab., hauxi, bn., romper), rotura.

Atera, dislocación, del verbo atera, ateratzen, guip. atera, ateraten, vizc. athera, atheratzen, lab., tirar fuera, sacar, arrancar o extraer.

Ebaquia, cortada, cortadura, del verbo ebaqui, ebaquitzen, vizc., ebai y también epaquin, cortar.

(20) Zauri, zauria, herida, del verbo zauritu, zauritzen o zaurtzen, guip., vizc., lab., zaurt, zaurtu, bn. herir. (N. E. zaherir)

(21) Belar, belarra, guip., bedar, bedarra, belhar, belharra, lab. bn., hierba.

(22) Edozein, guip., lab., edozeñ, vizc., ediozoin bn., cualquiera, pron.

(23) Aste, astea, en los div. dial., comienzo, principio, y también, como en este caso, la semana.

(24) Aitzurtu, (lab. ainzurtu), aitzurtzen, cavar. Probablemente de aitz, aitza, peña, y urtu, lit. derretir las peñas o ablandar la tierra.

(25) Necatu, necatzen, en los div. dial., fatigarse, de neque, nequea, trabajo, fatiga, cansancio.

(26) Icerdi o izerdi, icerdia o izerdia, en los div. dial., sudor.

(27) Laster, pronto, enseguida.

(28) Jan, jaten, comer. (N. E. jamar, del caló jamar; cf. sánscrito khān- comer, cortar, triturar; jalar : halar)

(29) Gogo, gogoa, en los div. dial., pensamiento, inclinación, aspiración, deseo, apetito, etc.

(30) Lo, en los div. dial., sueño.

(31) Eritasun, eritasuna, guip., vizc., lab., eritarzun, bn., enfermedad.

Téngase en cuenta que la palabra que le sigue, oben, no es aquí, como quizá pudiera creerse por alguno, el comparativo irregular de ona, bueno, sino el pronombre demostrativo este, esta, esto, (au, auc.)

(32) Naigabe, naigabea, (de nai-gabe, sin querer), contrariedad.

(33) Malur, malurra, desgracia, desdicha, calamidad, infortunio. Voz puramente euskara, según m. Chaho. (N. E. malheur, mal-heur francés)

(34) Zagui, zaguia, zaqui, zaquia, vizc., zahagi, zahagia, lab., bn. 

pellejo de vino, odre, bota de cuero.

(35) Besterentzat, guip., vizc., bertzerentzat, lab., bn., para los demás.

(36) Este sí es el comp. irregular de ona, que he dejado indicado en la nota 31. La r de oberena, es simplemente eufónica, debiendo decirse obeena.

(37) Neurriz, con medida.

(38) Ill, illa, guip., vizc., hill, hilla, lab., bn., muerto. De esta palabra procede la compuesta ill-erria, pueblo de los muertos, o cementerio, muy peculiar y expresiva. (N. E. alemán, still : silencioso, tranquilo)

(39) Piztu, pitzten, guip., (y también biztu, contracción de bizitu), pitztu, lab., encender, y también resucitar, volver a la vida.

(40) Asi, asten, guip., vizc., hasi. hazten, o hasitzen, lab., bn., principiar.

(41) Belaun, belauna, guip., vizc., belhaun, belhauna, lab., bn., 

rodilla. Lizarraga y La Vieuxville escriben belhaur.

(42) Limurtu, guip., limburtu, limburtzen, lab., torcer, ladearse.

(43) Iraquin, iraquiten, guip., vizc., lab., erakit, erakitu, erakiten, bn., hervir, M. Van-Eys juzga que quizás esta voz proceda de erazo-ekin, y la 

etimología no me parece del todo desacertada. 


sábado, 9 de septiembre de 2023

Vocabulario basco castellano francés. H.

H.

Es una letra poquísimo usada en los dialectos basco-hispanos, y aun puede decirse que completamente superflua, pues no tiene valor eufónico alguno. La mayor parte de los escritores están conformes en que puede y debe suprimirse, y algunos, como el P. Larramendi, opinan que debe subsistir únicamente para la distinción de ciertas voces equívocas. Son, sin embargo, contadísimas las que se hallan en este caso, y como quiera que en la pronunciación no hay tampoco medio de distinguir estas voces, que deben dejarse al buen sentido del lector, opino que, siguiendo el principio de que la escritura debe conformarse todo lo más exactamente posible con la pronunciación, la h debe suprimirse en absoluto en los dialectos de aquende el Bidasoa, en los que es un signo completamente inútil y redundante. No sucede así en los dialectos basco-franceses, en los que la h, que aspiran a la manera que lo hacen los ingleses y alemanes, tiene su valor eufónico; creo, sin embargo, que aun entre estos, se abusa quizás algún tanto del uso de esta letra, pues apenas se encuentra una voz donde no haya sido introducida.


Hain, hain. V. Ain. 

Hainbertze. V. Ainbeste

Hainitz, l. bn. hainitch, s. muy, mucho, (très, beaucoup). - Sin.: asko, arrás, guztiz.

Hain sarri, l. al punto, al instante, (aussitôt). 

Haize-a. V. Aize-a.

Handi-a. V. Andia. (N. E. Ver la película Handia, grande, gigante)

Handitasun-a, handitarsun- a. V. Anditasun-a.

Haren. V. Aren.

Hargatik. V. Argatik.

Haritz-a. V. Arech-a.

Hark. V. Ark.

Hartu, hartzen. V. Artu.

Hase, hasetu. V. Ase.

Hasi, hasten. V. Asi.

Hastatu, hastatzen, l. tocar, tentar, (tâter, toucher, manier doucement) . -Sinónimo: ukitu.

Hats-a, hax-a, s. bn. Véase Asnase-a.

Hau. V. Au.

Haur-ra. V. Aur-ra.

Hauta, hautatu. V. Autatu.

Hautsi, hauzten. V. Ausi.

Hauzi-a. V. Auzi-a.

Hedatu, hedatzen, edatu, edatzen, l. s. bn. edegin, g. b. extenderse, (étendre, s' étendre). - Sinón.: zabaldu, luzatu.

Heldu. V. Eldu.

Herresta, l. bn. herecha, bn. herexa (Pouvreau), huella, vestigio, reguero, (trace, trâinée). - Van-Eys opina que procede de herstu, apretar, oprimir, (serrer), pero quizás puede provenir de arrasta, errasta, arrastre, de donde ha tomado el castellano su verbo arrastrar. - En los dialectos basco-hispanos se ven usados arrastaka, errastaka, “a rastras, rastrando". - Sinónimos: hatz-a, oinhatz-a.

Hestu-a. V. Estu-a. 

Hertsi-a, ertsi-a, l. herxi-a, s. bn. estrecho, apretado, oprimido, (étroit).

Higaro, higatzen. Véase Igaro.

Hiri-a. V. Iri-a.

Hiritar-ra. V. Iritar-ra.

Hirugarren-a, hirurgarren-a. V. Irugarren-a.

Hitz-a. V. Itz-a.

Hoberen-a. V. Obe-a.

Holako. V. Orrelako.

Hor. V. Or.

Horma. V. Orma.

Hortakotzat, l. para eso, (pour cela).

Hotz-a. V. Otz-a.

Huna. V. Ona.

Hunenbat eta anbat, lab. tanto y tanto, tanto y tan bien, (tant et si bien).

Huntan. V. Ontan.

Hura. V. Ura.

Hura, d. d. pron. demostrativo, aquel, aquella, aquello, (celui-là).

Hurbildu, hurbiltzen, l. s. bn. aproximarse, acercarse, (approcher). - 

Hurbildik, de cerca, (de près).

Hurran, hurren. V. Urrean.

Hurrun. Véase Urrun, urruti.

Hustu-a. V. Ustu-a.

Vocabulario basco - castellano - francés - A - Z

Vocabulario basco – castellano – francés de todas las voces euskaras contenidas en este volumen. (N. E. Consultar también  https://euskara-e...